Cuando pensamos en construir una marca solemos preguntarnos qué colores elegir, cómo debería verse el logo o qué publicar en redes sociales.
Y esas preguntas claramente son importantes y también nos las hacemos en Belicy, pero hay otra que suele pasar desapercibida y sin embargo, cambia por completo la forma en como se construye una identidad.
¿Cómo quiero que las personas se sientan cuando entren en contacto con mi marca?
No hablo de lo que van a decir o hacer con tu marca. Hablo de lo que van a sentir.
En un mundo lleno de información te puedo asegurar que las personas olvidarán los datos que le des, olvidarán el para qué sirve tu producto o tu servicio, olvidarán hasta las conversaciones que pueden llegar a tener con vos, pero rara vez olvidarán cómo las hiciste sentir.
Las marcas funcionan de ese modo.
Las emociones también construyen identidad
Durante mucho tiempo el branding se enfocó en diferenciar productos y servicios. Diferenciarse de la competencia y posicionarse en el mercadado. Hoy el branding además cumple otro rol.
Las personas buscan algo distinto al comprar, necesitan reconocerse. Quieren comprar a marcas que compartan su forma de ver el mundo, que reflejen valores parecidos a los que defienden y que les generen una emoción determinada.
Por eso, antes de definir una identidad visual, me gusta descubrir cuál es la emoción que sostiene toda la experiencia.
En Belicy trabajo con cuatro grandes energías emocionales que para mí son el punto de partida de toda creación de marca y te las quiero compartir para que tengas en cuenta que emoción da origen a la tuya.
Pasión
Las marcas movilizadas por la pasión, nacen para mover. Invitan a comenzar, crear, probar, animarse. Transmiten entusiasmo, vitalidad y movimiento.
No buscan que las personas permanezcan quietas. Las inspiran a dar el primer paso.
Son marcas luminosas, expresivas y optimistas. No son marcas que necesitan hablar fuerte, pero sí contagian su energía.
Autenticidad
Otras marcas no necesitan llamar la atención. Necesitan sentirse auténticas como las que se movilizan por la autenticidad.
Estas marcas valoran el oficio, el tiempo, los materiales, los procesos y las historias. Comunican cercanía, humanidad e imperfección.
Nos recuerdan que detrás de cada producto o servicio existe una persona y justamente ahí aparece su mayor fortaleza.
Superación
Estas marcas que se mueven por la superación, acompañan procesos de crecimiento. No prometen resultados mágicos, pero invitan fuertemente a evolucionar.
Transmiten confianza para atravesar desafíos, aprender y desarrollar nuevas capacidades con una energía puesta en el avance constante.
Tampoco hablan de perfección, ellas hablan de transformación.
Confianza
Estas marcas llegan para generar calma. Buscan sostener, ordenar y aclarar ideas.
Dan mucha seguridad en los procesos y cuando una persona entra en contacto con la marcas movilizadas por la confianza, siente que están en buenas manos.
Y esa sensación vale mucho más que cualquier argumento de venta.
Ningún arquetipo es mejor que otro
Con frecuencia las emprendedoras me preguntan cuál emoción deberían elegir y mi respuesta siempre es la misma.
Ninguna, porque no se trata de elegir la más atractiva. Se trata de descubrir cuál ya vive dentro de tu marca.
Cuando intentamos construir desde una emoción que no nos pertenece, tarde o temprano aparece el desgaste.
La comunicación se vuelve forzada, todas las decisiones, como directora de tu negocio, cuestan y la marca empieza a sentirse desconectada de quien la creó y sobre todo de su origen.
En cambio, cuando transitás el proceso de descubrimiento, cuando descubrís y sentís su energía natural, todo comienza a ordenarse.
La estética, las palabras, la experiencia son elegidas intencionalmente haciendo que todo funcione coherentemente.
Una invitación
Antes de pensar qué querés comunicar, qué marca querés diseñar, hacete esta pregunta:
¿Qué emoción quisiera que alguien se lleve después de conoctar con mi marca?
No la emoción del momento, sino aquella que deseás que permanezca, aquella con la que querés dejar huella.
Quizás la respuesta no aparezca hoy, pero empezar a buscarla ya cambia la manera de construir tu marca.
Porque una identidad visual puede llamar la atención, una estrategia, estoy segura que te hará crecer, pero serán las emociones las que harán que tu marca permanezca en la memoria de tu audiencia.
Y toda marca que permanece, conecta mucho antes de ser vista.
Quiero que tu marca comience a nacer desde tu emoción predominante por eso te espero, nosotras ya empezamos y vos?
Eliana